Simplemente él le dejó de hablar.

Es tan difícil, pensó ella. Es difícil aceptar aquello que ya sabías que iba a pasar. Porque tarde o temprano él te iba a dejar y no por algo mejor, simplemente por algo mas fácil. Y por mas que se prometieron que no serían como las demás parejas, que solo se van alejando hasta llegar…

Es que no te necesito.

Antes de irse le escribió una carta. -Solo quiero que sepas que no te necesito. Cuando me conociste yo ya era. No te necesito para pagar mi renta, ni mi alimento, ni mi ropa ni cada uno de mis gustitos de fin de semana. No te necesito para estar en casa leyendo o cocinando. No…

Gracias por todo.

Aún por las noches lloraba un poco. Sobre todo los días en que se sentía más sola. Pero también sentía que cada vez sus lagrimas eran menos, así como los mensajes que él le enviaba, así como las llamadas… pero lo que más dolor le dio fue no acordarse cuando había sido la ultima vez…